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Cuando diseñamos la campaña ¿Saharaui? Sí uno de nuestros objetivos fundamentales era llegar a los «no convencidos», informar sobre la situación del pueblo saharaui a esas personas que no acuden normalmente a charlas, que no forman parte de ONG y asociaciones afines a esta temática, y que en su vida cotidiana no están en contacto con la defensa de los derechos humanos. Además, creemos que las ONG deben ser un espacio de innovación para la sensibilización, la información y la incidencia política. Seguiremos empleando las fórmulas desarrolladas con éxito hasta el momento (publicaciones, encuentros, seminarios, presencia en los medios de comunicación…) pero creemos que la verdadera transformación requiere de amplios sectores de la población y para ello tenemos que salir de nuestra zona de confort.

Y eso es lo que hemos hecho a lo largo de estos meses. Hemos salido de las ciudades, con grandes agendas culturales solidarias, para llevar nuestro trabajo a los pueblos, a las alas de Asturias, a los centros sociales más distantes, a los colegios rurales unificados…. Hemos organizado dos cursos universitarios para que los estudiantes de medicina y derecho incorporen el derecho a la salud y el derecho internacional humanitario a sus conocimientos. Nos hemos reunido con periodistas para aprender juntos a mejorar nuestra relación, con representantes políticos para comprometerles con la legalidad internacional y con impulsores de empresas de la innovación y la economía social para pensar futuros pasos conjuntos.

Y ayer dimos un nuevo paso. Gracias a la invitación del Festival Rebulleres Rock de Candás, organizado por una asociación de jóvenes, hemos llevado ¿Saharaui? Sí al bar La Barrica 13. Allí pudieron conocer los testimonios de Adala, Castro o Abida personas de diferentes intereses y gustos, muchos que pasaban por allí para tomar algo con los amigos y decidieron sentarse con nosotros para conocer la situación del pueblo saharaui. Durante casi una hora y media, pudimos contarles el empeoramiento de las condiciones de vida de los más de 130.000 refugiados que viven en los campamentos de Tindouf como consecuencia de los drásticos recortes de la cooperación al desarrollo, sorprenderse con la capacidad de supervivencia de éstos frente al destierro que ya dura 40 años, los intereses económicos que España, Francia o Estados Unidos tienen con Marruecos y que favorecen la inacción internacional para la celebración del referéndum de independencia….. Había ruido, había trasiego, pero también había muchas ganas de conocer, de informarse y si nos hubiésemos encerrado en una sala de algún edificio público posiblemente no habríamos llegado a estas personas.

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Porque la recuperación de los espacios públicos no pasa sólo por nuestras plazas, sino también por los lugares de encuentro más concurridos como los bares, seguiremos saliendo a la calle para llevar la defensa de los derechos humanos al mayor número de personas.

Muchas gracias al Festival Rebolleres Rock y La Barrica 13 por hacerlo posible.